Asesinan a CasaGrandino en Florencia de Mora - Trujillo




Mecánico borracho mata de cuatro balazos a hombre de negocios. Le disparó tres veces en la cara y una en el pecho durante pollada en Florencia de Mora
Una pollada que buscaba recaudar fondos para medicina terminó a balazos y dejó el lamentable saldo de una persona muerta y dos más graves en Florencia de Mora. La víctima de tan violento episodio fue el comerciante Wilfredo Silva Sánchez, de 35 años, dedicado a la venta de aceitunas en La Hermelinda. Fue un mecánico en completa de ebriedad quien le impactó tres balazos en el rostro y uno en el pecho a Silva, luego de un pleito aún no esclarecido del todo. En medio del tiroteo, el homicida alcanzó con sus disparos a la mujer que organizó la fiesta, y luego un hombre aún no identificado le disparó a él y lo dejó grave. Al cierre de edición, el asesino de Silva, de nombre Javier Paredes Salazar, permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Peruano Americana.

El salvaje crimen ocurrió alrededor de las 11:30 p.m. del sábado, en la cuadra 19 de la calle 8 de Octubre. Fuentes policiales precisaron que la fiesta la organizó Virgilia Azcurra Villena, de 42 años. Según se supo, Virgilia buscaba recaudar fondos para comprar medicina y costear el tratamiento de cáncer de su hermana. La actividad empezó sobre el mediodía y se prolongó hasta la noche, cuando se desató el infierno.

Javier Paredes Salazar llegó a la fiesta por la tarde acompañado de un sujeto identificado como César David Ávila Valdivieso. Ambos se unieron a unos muchachos que ya llevaban cierta delantera con las cervezas.

La víctima Wilfredo Silva Sànchez, de otro lado, llegó a eso de las 11:00, media hora antes de que la maten, y se pegó al mismo grupo. En resumidas cuentas, tanto el homicida como el finado, tomaron del mismo vaso, hasta que sucedió lo inesperado.



CAOS

Por causas que aún son materia de investigación, Paredes sacó un arma de fuego y le apuntó con ella a Silva. Nadie ha precisado qué originó el pleito, pero la Policía asume que se trató de un altercado de borrachos, simple majadería de dos hombres que actuaron alterados por los tragos de más que tenían encima, y es que ninguno de ellos tenía antecedentes, menos el homicida, de quien se supo que era mecánico.

Tras un breve cruce de palabras, Paredes jaló del gatillo apuntando al piso; al parecer, trataba de intimidar al comerciante, pero después alzó la mano y le perforó el pecho de un certero disparo. Esto sucedió frente al inmueble, en medio de la pista, adonde la feroz pelea.

“Luego, cuando el señor ya estaba en el piso, siguió disparándole en la cara como un loco. En eso la dueña de la casa quiso detenerlo, pero también le disparó”, contó una vecina de la zona.

En efecto, a Virgilia le cayó un balazo en el hombro izquierdo y la dejó malherida, tendida al pie de la puerta, mientras que a Silva le cayeron tres balazos más después del primero, y los tres le desfiguraron el rostro: uno le impactó en la nariz, otro en el cachete y el último en el cráneo.

A pesar de ello, Paredes no dejó de disparar, siguió haciéndolo, enfurecido, rabioso y fuera de sí. “Disparaba a todas partes sin importarle nada”, contó otra testigo, cuya puerta de su vivienda quedó agujereada por las incontables balas que soltó el criminal.

En eso alguien más le disparó a él. No se sabe quién fue, nadie le vio la cara, pero alcanzó a herirlo.

El proyectil se le incrustó en el tórax al homicida y le hizo caer sobre el asfalto, aunque no por ello dejó de disparar.

Ensangrentado y débil, y con el arma ya sin balas, Paredes trató de alejarse del lugar gateando hacia la esquina. Una vez ahí, un auto Yaris negro llegó a recogerlo. Se presume que fue antes de subir a dicho vehículo que otro disparo le cayó en la cara y lo dejó grave, conectado a una serie de tubos en UCI de la Peruano Americana. Se trató, en definitiva, de un infierno, una pelea de borrachos que acabó en tragedia.



SE MERECEN LA CÁRCEL

Los restos de Wilfredo Silva Sánchez fueron conducidos a la morgue para la autopsia; ahí sus parientes pidieron una severa condena para el hombre que le quitó la vida. Según contaron, era padre de un niño de 13 años con el que vivía en Las Quintanas, y su negocio, denominado “Expo Sur” era uno de los más prósperos de La Hermelinda. Será velado y sepultado en Casa Grande, de donde era originario. (AC),(Redacción Satélite)
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